2 feb. 2009

* ARTICULOS DE PRENSA

TONI ACOSTA interpretará a EMMA GOLDMAN

   DEIA, 21-02-2009
Emma Goldman Feminismo en escena.

El director Ramón Barea y un amplio elenco de artistas preparan para el Arriaga la historia de esta luchadora anarquista y revolucionaria de finales del siglo XIX y principios del XX, que se estrenará en el teatro el próximo 12 de marzo. 

QUIERO una revolución en la que se pueda bailar". Declaración de Emma Goldman. Más activista que ideóloga. Contradictoria en sus amores y en su idea del amor. Beligerante ante la prensa. Representada como una bomba en las caricaturas. Feminista. Revolucionaria. Más anarquista que comunista, aunque ni una cosa ni la otra en un sentido estricto. Un personaje nacido a finales de 1869 en el seno de una familia judía en Lituania que emigró a Nueva York con 16 años en busca de un mundo libre que nunca encontró.   
El director teatral Ramón Barea conoce a Emma Goldman a través del libro de Howard Zinn, un ensayista, historiador y dramaturgo estadounidense que ha escrito la biografía de quien fue calificada como "la mujer más peligrosa de América". Barea se enamora de su historia y decide hacer "teatro político". Una confidencia difícil de escuchar aunque él no le tenga ningún miedo. "Todo teatro, aunque no pretenda ser político, mantiene una actitud política" y, en este caso, la obra que dirige no busca mostrar una ideología, sino "la lucha de una persona comprometida", una de las pioneras en la lucha por la emancipación de la mujer.   
Emma, la mujer más peligrosa de América es una de las cinco producciones de esta temporada del teatro Arriaga, y en ella participan ocho actores (entre ellos, Gurutze Beitia, Mikel Losada y Enriqueta Vega) que se van sucediendo en las 22 escenas que componen la obra. Todos son "de casa", dice Barea, excepto Toni Acosta, en el papel protagonista, una actriz canaria que lucha por llenarse de esa energía que caracterizó a Goldman y que plasmó en sus memorias.  
Cada escena en el teatro es una etapa diferente de la vida de esta mujer que los actores ensayan frente a la mesa cargada con bolígrafos, folios y post its de colores de Ramón Barea. "Todavía hay que terminar el dibujo de los personajes, descubrir lo más pequeño, lo sustancial", explica.
 
  La escenografía, a cargo de José Ibarrola, también es un esbozo que no se materializará completamente hasta el 12 de marzo, cuando tendrá lugar el estreno.  
Hoy, en una mañana en la que el sol se enciende y se apaga sobre los cogotes de los transeúntes, las actrices Enriqueta Vega y Toni Acosta se sumergen en la oscuridad de la sala de ensayo y conversan, sobre un camastro, como lo hicieron Emma y su hermana mayor un día. "¿Sabes qué, Elena? Que te quiero", dice Acosta antes de abrazar a Vega.   
Interpretan prácticamente el inicio de la representación. La adolescencia de Emma. El momento en el que, a pesar del matrimonio programado por su familia y de la oposición de su padre, decide emigrar a Nueva York e iniciar una vida a contracorriente. "Lo encantador del teatro político es que invita al espectador a tomar posiciones: ¿debería o no debería haber hecho eso?, ¿por qué lo ha hecho? La de Emma es una obra en conflicto, una trayectoria vital sometida a contradicciones, y eso la convierte en material de debate", explica Barea mientras las actrices descansan tras casi seis horas de trabajo.  
Precisamente, el trabajo es lo que sostiene no sólo la obra teatral, sino también la lucha de la protagonista que, con 20 años, y empleada como obrera textil, se unió al movimiento anarquista. "Pedid trabajo", promulgaba. "Si no os lo dan, pedid pan, y si no os dan ni pan ni trabajo, coged el pan".  
Bajo el prisma de Zinn y Barea, "Emma no parte de una ideología concreta, sino que es una mujer que por sus condiciones de vida y su sensibilidad se encuentra con ella". En este caso, el anarquismo, que no dudará en criticar, como el comunismo. Ésa es, quizá, una de las razones por las que Goldman se convirtió en persona non grata allá donde estuviese. 

  SIN FUMAR, SIN VIVIR Aperitivo para curiosos. Primera escena. Emma trabaja cosiendo prendas junto a otras obreras en una situación de gran precariedad laboral. Una de ellas plantea que les han encerrado en la habitación en la que trabajan para que nadie pueda salir a fumar o a tomar el aire, y que eso las mataría en el caso hipotético de, por ejemplo, un incendio. Emma, ante la actitud pasiva del resto de trabajadoras, pregunta: "¿Por qué no les decimos que abran la puerta?" La reacción, la sorpresa. "¿Cómo vamos a hacer eso?" "Emma utiliza una lógica aplastante. Su historia es una tragedia que podría haber escrito Shakespeare. Sus mítines son como monólogos en los que el personaje defiende sus ideas con argumentos", asegura Barea.  
Aunque en su lucha no todo fue palabra. Goldman fue detenida en numerosas ocasiones y expulsada definitivamente de EE.UU. en 1919. Cuando ofrecía un mitin, sabía que le esperaba la cárcel. En 1901 fue detenida por participar en el complot de asesinato contra el presidente William McKinley. En 1916, por la distribución de un manifiesto en favor de la contracepción. En 1917, por conspirar contra la ley que obligaba al servicio militar en los Estados Unidos.   

DE AMORES Aunque, tras los ideales, respiraba una mujer que vivía en constante contradicción. "Los amores que tiene están en conflicto con las ideas que promulga sobre el amor. Su adoración por líderes anarquistas no impide que en un momento dado la emprenda a latigazos contra uno de ellos que ha sido su mentor espiritual", dice Barea. "Son contradicciones que evitan convertirla en un personaje de una sola pieza". Goldman tuvo muchos compañeros y desde algunos sectores se reivindica una bisexualidad que ella nunca manifestó, al menos de manera explícita, si bien fue defensora de la homosexualidad en un momento en que tal cosa era impensable.  
Convivió con algunas mujeres, y se enfrentó a muchas otras también, como las sufragistas, a quienes consideraba parte de la revolución burguesa. "Conseguir el voto estaba bien, pero eso no equivalía a la emancipación de la mujer", explica Barea. "¿Qué es la liberación de la mujer? Resulta muy interesante, la obra plantea debates actuales". Emma dejó, entre otros escritos, Anarquismo y otros ensayos (1910) o Mi desilusión con Rusia. Dejó también, escrita en la historia, su colaboración con el gobierno español republicano en Londres y Madrid durante la Guerra Civil, aunque eso ya no es tema de la obra de Barea, que finaliza cuando la expulsan de EE.UU.  
Los ensayos son duros, sobre todo para Toni Acosta. El rostro de Enriqueta Vega acoge la tristeza del ser querido que se va. Está imaginando, como todos en teatro, mientras Barea dibuja con un lápiz maestro el carácter último de los personajes. Le ha seducido el rostro serio de una mujer. "En las entrevistas que se conservan, Emma aparece siempre enfrentada, pero ella dice que no quiere una revolución en la que no pueda haber flores o belleza. Ése amor a la vida, y no a los dogmas de un partido, es lo que la hace contemporánea", reivindica. Ese deseo por una revolución en la que se pueda bailar.  
Cada una de las 22 escenas de la obra corresponden a una etapa de su vida. 
   
  PRODUCCIÓN DEL ARRIAGA   Un elenco "de casa" y rostros conocidos
Dice Ramón Barea que el reparto es "de casa". Además, entre los actores, hay rostros muy conocidos por haber participado, en algunos casos, en proyectos televisivos. Karra Elejalde interpreta a Alexander Berkmam (padre de Emma); Aitor Mazo aparece en el papel de Johann Most y Ben Reiman; Gurutze Beitia, en el de Anna Minkin, Dora y Lizbeth; Irene Bau, en el de Almeda Sperry, Jenny y madre de Emma; Enriqueta Vega, en el de Helena, Rose y Señora Sachs; Mikel Losada en el de Fedya, y Gabriel Ocina en el de Vito Vogel y Sr. Levine. "Me gusta el montaje de esta obra, supone trabajar con un equipo en condiciones normales, cuando estamos acostumbrados a trabajar desgraciadamente en el País Vasco un poco a la baja", reivindica Barea. "Nunca hemos sido especialmente arropados. El teatro siempre ha sido esa cosa que hacen unos y que se alimenta con algunas subvenciones", reivindica. "Eso de que no haya compañías estables vinculadas al teatro no tiene sentido. Por eso esta obra significa la ilusión de que esto que hacemos salga bien, y de que se sigan haciendo anualmente producciones de danza, de teatro y de otras artes".                        


    EL CORREO, 06-03-2009  
 'Emma' (Bilbao). Todo por un ideal 
Ramón Barea revisa la vida de la mujer más peligrosa de América: Emma Goldman  

 Esta ‘Emma’ es una de las cinco producciones propias que el Teatro Arriaga ha preparado para esta temporada y tiene como director a uno de los referentes teatrales bilbaínos, Ramón Barea. Es también la historia de una mujer que luchó por los derechos sociales, la igualdad y la justicia y que llegó a ser conocida como la mujer más peligrosa de América: Emma Goldman. Su historia la contó el historiador y ensayista Howard Zinn, un pensador antisistema que incorpora a sus textos la teoría marxista. Con ‘Emma’ quiso recuperar la figura de una mujer que acabó expulsada de Estados Unidos y vivió exiliada en Europa y Canadá por decir, e intentar conseguir, lo que pensaba. La obra ha sido un éxito teatral los últimos 20 años en América y Japón y llega por fin a España de la mano del Arriaga, Barea y Toni Acosta en el papel de la infatigable luchadora. A su lado, intérpretes de sobra conocidos por el público vasco como Karra Elejalde, Gurutze Beitia o Aitor Mazo. Se dice siempre que las narraciones de la Historia que prevalecen son las de los vencedores, pero Zinn se queda con las de los vencidos, las de los que son absorbidos por ella. Emma Goldman, judía nacida en Lituania, emigró a Nueva York con 16 años; trabajadora del textil, enseguida comprendió que algo andaba mal si en el país de las oportunidades la gran oportunidad era ser explotado. Así que se se unió al movimiento libertario y luchó por los derechos de los trabajadores y de las mujeres. Peligrosa, entonces. Para saber más, pásense por el Arriaga.


Equipo de  "EMMA"


DEIA, 10-03-2009
La "pasión" de Emma Goldman renace el jueves en el Arriaga
Toni Acosta, Gurutze Beitia, Karra Elejalde y Aitor Mazo figuran entre los nueve actores que conforman el reparto
BILBAO. La de Ramón Barea es la primera versión de la obra del historiador estadounidense Howard Zinn en castellano. Emma Goldman, la mujer más peligrosa de América, una de las cinco producciones propias que ofrece el Teatro Arriaga esta temporada, se estrena el jueves y acerca la biografía de una de las pioneras en la lucha por la emancipación de la mujer. 

Un personaje nacido a finales de 1869 en el seno de una familia judía en Lituania que emigró a Nueva York con 16 años en busca de un mundo libre que nunca encontró. Goldman se acercó a diversas ideologías y militó en el anarquismo libertario del que fue expulsada. "Fue, además, una mujer crítica con los derroteros de la Revolución Rusa", explicó ayer Barea en la presentación de la obra. "Ella creía que la revolución debía empezar por lo más pequeño, por el individuo". También fue defensora de la homosexualidad en un momento en que esta reivindicación era impensable. Por una razón u otra, conoció frecuentemente la cárcel y, finalmente, el exilio. 

Este complejo papel protagonista recae en la actriz canaria Toni Acosta, que está presente en 20 escenas, interactúa con 17 personajes distintos y afronta la evolución del personaje desde su adolescencia hasta su madurez, cuando es expulsada de EE.UU. por desavenencias políticas. Acosta destacó "la pasión" de esta mujer, que terminó convirtiéndose en una gran oradora. "Creo que hoy hemos perdido esa emoción y esa capacidad de movilizar a la gente que tuvo ella. Como dice Barea, estamos instalados en la rentabilidad, miramos sólo lo que nos compensa". 

Ocho actores, entre ellos, Aitor Mazo, Gurutze Beitia, Mikel Losada e Irene Bau, completan el elenco de la obra, que se representará hasta el lunes. 

LEJOS DE LA OFICIALIDAD "Howard Zinn es la transposición de Emma Goldman en este siglo", opinó Barea. "Interviene en actos universitarios, nunca oficiales, y da respuesta a conflictos reales de la sociedad. Zinn opina que la crítica al poder llega de una manera más profunda cuando se hace reír al espectador, como ocurre conTiempos Modernos de Chaplin". 

En esta obra, Zinn retrata a una mujer que vivió en constante contradicción. "Las escenas transcurren con saltos en el tiempo que el espectador debe reconstruir; a veces, en una escena, la protagonista dice una cosa y, en la siguiente escena, hace la contraria", dice Barea. "Esto evitan convertirla en un personaje de una sola pieza y favorece la reflexión en el espectador". 

"Lo importante no era tanto el personaje, como la mujer que estaba detrás de él", añade Acosta. "Emma es incapaz de seguir lo que predica en algunas cosas, por ejemplo, en lo que se refiere a los hombres y al amor libre. Ella tiene unas dudas tremendas y le cuesta mucho seguir lo que proclama, que es en lo que cree de verdad". 

Para Barea, ésta es una pieza de "teatro político que no pretende comprar un voto, sino mostrar ideas usando la imaginación para regalar al espectador un divertimento conmovedor". La obra tiene visos de tragedia a la manera clásica y también visos de drama romántico. "Habla de las relaciones sentimentales, y de la ilusión, hoy casi olvidada, de que es posible una sociedad más justa para todos", añade el director. 

"La obra es muy actual y creo que puede enganchar por los sentimientos, por las personas y por los ideales, porque ya nadie muere hoy por ideales, nadie es capaz de morir por un ideal y aquí lo hacían", continúa Acosta. 

El estreno de la obra de Zinn se produjo en 1976 en el Theater for the New City en Nueva York, donde estuvo producida por Crystal Field y George Bartenieff y dirigida por Jeff Zinn. Además, esta producción se ha podido ver en Boston, Londres y Tokio. 

El montaje de Barea, tras su estreno en el Teatro Arriaga de la capital vizcaina, iniciará una gira por diferentes escenarios: Santiago de Compostela (27 de marzo) , Ourense (29 de marzo), Zaragoza (3, 4 y 5 de abril), Logroño (1 de mayo), León (20 de mayo), Narón (Galicia, 22 de mayo) ,Vitoria (29 de mayo) y Donostia (26 y 27 de junio).

María R. Aranguren

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