3 feb. 2009

* EXTRACTO ENTREVISTA Howard Zinn sobre EMMA


- Ud. participó en teatro durante los años sesenta. Escribió una obra sobre Emma Goldman titulada Emma. Ha sido representada en los EE.UU., Japón e Inglaterra. ¿Qué fue lo que le atrajo de esta figura?

- Mi primer contacto con Emma Goldman fue siendo un adolescente a través un libro llamado Critics and Crusaders, agotado hace mucho, pero que tuvo una gran influencia sobre mí. Se trataba de una colección de ensayos sobre diversos radicales de la historia americana. Dedicaba un capítulo a cada uno, y entre ellos se encontraba Emma Goldman, la anarquista y feminista. Leí el capítulo sobre ella, y luego me olvidé de él, del mismo modo que la cultura estadounidense se había olvidado de ella durante mucho tiempo. Había sido una figura muy importante a principios de siglo. Fue relegada a un segundo plano no sólo por la cultura general, sino también por la cultura de izquierdas, porque el Partido Comunista era la fuerza dominante en los EE.UU. durante los años treinta y cuarenta. Emma Goldman era anticomunista. Había escrito un ataque muy duro contra la Unión Soviética tras su experiencia allí. Fue condenada al olvido no sólo por el establishment, sino también por la izquierda.

No supe nada sobre ella hasta que un día, en una convención en Pennsylvania a mediados o finales de los sesenta, me encontré con otro historiador llamado Richard Drinnon que me dijo que había escrito una biografía sobre ella titulada Rebel in Paradise. Esta biografía de Emma Goldman es sensacional. Me llevó a leer su autobiografía, Viviendo Mi Vida. Lo que me llamó la atención era que, entonces en los años sesenta, la Nueva Izquierda se había distanciado de la doctrina tradicional del Partido Comunista y, sin llegar a ser anarquista, compartía muchas de las preocupaciones anarquistas en su oposición al Estado, al dogmatismo, en su deseo por provocar cambios revolucionarios en la cultura de manera simultánea a los cambios en la política y la economía. Así Emma Goldman pertenecía, bajo mi punto de vista, a una concepción del universo de la Nueva Izquierda.

Descubrí que mis estudiantes, lejos de encontrarla anticuada e irrelevante tal y como temía cuando empecé a repartir sus escritos en clase, se encontraban atraídos por sus ideas y su postura ante la vida, su enérgico feminismo, su anarquismo, su postura contra el Estado, contra el capitalismo, contra la religión, contra todas las normas tradicionales de comportamiento sexual y el matrimonio. Era un espíritu libre. Entonces surgió la posibilidad de la obra de teatro.

- ¿Cuáles fueron las influencias en su obra teatral? ¿Tenía algún modelo, estaba interesado en la obra de Bertolt Brecht, por ejemplo?

- Fue una variedad de influencias en mi vida lo que me llevó a escribir para teatro. Primero, había miembros de mi familia que habían estado relacionados con el teatro. Mi mujer fue actriz durante un tiempo en Atlanta y aquí en Cambridge. Mi hija actuó en Atlanta en la producción de El Diario de Ana Frank en 1962. Interpretó el papel de Ana Frank y ganó un premio a la mejor actriz del año en Atlanta. Nuestro hijo era músico y actor y consagró su vida al teatro, y aún lo hace, llevando un pequeño teatro en Wellfleet, Cape Cod. Asistimos a las primeras funciones en Broadway de Muerte de un Viajante y Un Tranvía Llamado Deseo de Tennessee Williams.

Las ideas políticas y la imaginación teatral de Brecht me fascinaban. Cuando comencé en el teatro, aprendí ciertas lecciones muy positivas. Aprendí que convertirse en un miembro del mundo del teatro, es algo muy distinto a ser un académico. Inmediatamente entras a formar parte de un proyecto en grupo. La vida académica y universitaria es muy solitaria. En teoría eres miembro de un departamento, tienes colegas, pero en la práctica nunca es así. Estás solo. Escribes tus cosas solo. No se trata de una labor colectiva. El teatro se convierte en una labor colectiva inmediatamente, inevitablemente, en cuanto tu obra es asumida por el director. El director se convierte en un igual, de hecho más igual incluso que tú. Cuando irrumpen los actores, el decorador, el figurinista y el director escénico, ya tienes un pequeño colectivo trabajando en el proyecto. Todo el mundo quiere que esto salga bien tanto como tú. Por todo ello, fue muy inspirador encontrarme de pronto con un grupo de gente trabajando todos juntos en este proyecto. Los actores y actrices ensayan seis semanas y suben al escenario todas las noches durante otras seis semanas y se entregan en cuerpo y alma a cambio de nada o de muy poco, porque aman y creen en lo que están haciendo. Tengo una enorme admiración por esas personas.

Volviendo a Brecht, tuvo una actuación magistral y, todo hay que decirlo, muy dramática ante el Comité de Actividades Anti-Americanas de la Cámara de Representantes (House Un-American Activities Committee, HUAC). Fue muy divertido. El testimonio de Brecht ante el Comité coincidió con la investigación a Hollywood. La transcripción completa del testimonio se puede encontrar en el libro Thirty Years of Treason, de Eric Bentley, donde se reproducen los testimonios de los actores, escritores y directores que comparecieron ante la HUAC entre 1947 y 1948. Brecht desconcertó a los miembros del Comité. No sabían qué hacer con él. Sus respuestas eran como adivinanzas que les forzaba dentro de laberintos de confusión de los que nunca salieron. Le preguntaban, por ejemplo, "Sr. Brecht, ¿Es cierto que usted escribió las siguientes líneas en su obra El Alma Buena de Se-Chuan?" y él respondía, "No, creo que no lo ha entendido bien. ¿Lo ha leído usted en alemán?" Puedes imaginarte el nerviosismo que se apoderó de los miembros presentes del Comité. Cierta persona que presenció o escuchó su testimonio ante la HUAC dijo que era como un zoólogo siendo examinado por simios.

- Charlie Chaplin es una de las grandes personalidades culturales del siglo XX. También fue investigado durante la caza de brujas de Washington. ¿Fue por razones políticas? ¿No fue deportado?

- Chaplin no era un ciudadano estadounidense, y no le permitieron quedarse en el país. No cabe duda de que fue por razones políticas, ya que había apoyado diferentes causas progresistas y de izquierdas, y también por las películas que hizo. Aunque no querían declarar sus películas subversivas, no cabe duda que lo eran. Tiempos Modernos era una devastadora crítica al sistema industrial capitalista. Por supuesto, no querían admitir que su película El Gran Dictador era una película vigorosamente antifascista en un momento en que muchos líderes del gobierno eran tolerantes con el fascismo. El resto de sus comedias, las comedias mudas, estaban perneadas de conciencia de clase con sutiles, y no tan sutiles, críticas de la policía y de un sistema que condenaba a la gente a la pobreza: el vagabundo, el inmigrante. Todo esto no le hizo ganarse la simpatía de los defensores del establishment estadounidense.

- Las obras de Chaplin no eran adustas polémicas, sino que eran enormemente entretenidas y divertidas.

- Precisamente eso es lo que las hacía especialmente peligrosas. El sistema es capaz de hacer frente a críticas del sistema dogmáticas, arduas y aburridas. Pero le enfurece que las películas de alguien crítico y de izquierdas sean vistas por cientos de millones de personas en todo el mundo porque son divertidas y entretenidas. Hubo veces en que la HUAC deliberadamente no llamó a testificar a ciertas personas porque eran demasiado populares. Tengo un amigo, un estudiante activista, que es hijo de Robert Ryan, el actor. Me dijo, y no creo que le importe que lo diga, que su padre, que era un progresista que había apoyado causas antifascistas y que tenía una verdadera conciencia sobre el sistema estadounidense, no fue citado ante la HUAC, al contrario de mucha otra gente, porque era una figura muy popular. Era del estilo de John Wayne, un héroe, un tipo duro, 100% americano. Demasiados estadounidenses se identificaban con Robert Ryan en esa manera heroica. Era anglosajón, guapo, heroico, no cuadraba con el estereotipo del subversivo. Se podría decir que prefirieron citar para testificar a escritores judíos para ejemplificar el comunismo, haciendo que el fanatismo se convirtiera en una característica del anticomunismo.

Fragmento de la entrevista realizada por David Barsamian (Alternative Radio en Boulder, Colorado) 

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