3 feb. 2009

* SOBRE EL ESPECTACULO - Ramón Barea

ALGUNAS NOTAS PREVIAS EN TORNO A ESTE PROYECTO

                                                                                                Ramón Barea


            La realidad supera a la ficción, aunque hoy vivamos en la ficción y a todo el mundo le parezca que es mucho mas divertida que la otra: vivimos en la ficción democrática, en la ficción de la libertad, en la ficción del bienestar. Hoy ya no existe aquello tan ordinario que se llamó “luchas sociales”, eso solo pasa en los paises pobres,  ya no hay clases, todos vemos las mismas cadenas de televisión; ya no hay patronal, hay Sociedad muy Anónimas; Multinacionales humanitarias; guerras humanitarias; invasiones democratizadoras; ya no hay explotados, hay ciudadanía; ahora la sociedad occidental cuna de las revoluciones,  se debate, como máximo ejercicio de libertad, entre Macintosh y PC, Movistar o Vodafone, Nokia o Ericsson, chino o italiano. Por no haber no hay ni demasiadas ideas.

            Un teatro que nos ayude a volver a la realidad, paradójicamente desde la ficción, es necesario. Un teatro que vuelva a cumplir su misión de material de reflexión, de diversión creativa, conviene para no perdernos en el laberinto de la nada. La realidad?. Qué miedo!

            “EMMA” tiene como punto de partida un personaje real: EMMA GOLDMAN, (Kowno 1869/Toronto 1940)  una mujer que militó en el anarquismo libertario en Estados Unidos, de donde fue expulsada, una mujer crítica con los derroteros de la Revolución Rusa, y una mujer que se adelantó en el tiempo con postulados feministas de los que aún es un icono de referencia. También defensora de la homosexualidad en un momento en el que tal cosa era impensable. Por una u otra razón, que hoy nos parece ridícula, conoció frecuentemente la cárcel y el exilio.

            La obra de Howard Zinn, convierte un personaje real en un personaje para el drama, y lo hace poniendo en el escenario la primera Emma, la Emma adolescente que quiere entrar en la vida y en la sociedad que le rodea, y que piensa que las cosas pueden ser mejor para todos, que es necesario adoptar un compromiso, que las cosas pueden y deben ser de otra manera. Que querer cambiar la sociedad se puede hacer desde la alegría. Coloca a Emma en un viaje iniciático . La obra tiene visos de tragedia, a la manera clásica, y también tiene visos de drama romántico, habla de las relaciones sentimentales, y de la ilusión, hoy casi olvidada, de que es posible una sociedad más justa para todos.

            Emma Goldman será considerada durante mas de 30 años como el enemigo público número uno en los Estados Unidos, no por cometer actos violentos, sino por utilizar el arma mas peligrosa que está a mano de todo ser humano: la razón. Siempre ha sido muy mal visto ser razonable.

            El montaje teatral de EMMA, recoge a ésta mujer adolescente e inquieta y nos hace caminar, durante 20 escenas,  a su lado hasta cerca de sus 40 años, en cuyo momento es expulsada de los Estados Unidos como mujer “muy peligrosa”.

            Emma Goldman suponía un problema para el poder, el problema era no solo que pensaba libremente, sino que lo que pensaba lo decía, lo divulgaba, lo defendía y esto, por lo visto, era lo realmente molesto. Se puede pensar libremente pero sin moverse del sitio. Emma tenía la mala costumbre de hacer o querer hacer lo que pensaba, y encima era una mujer.

            Emma es una pieza de teatro político, no nos engañemos,  pero ¡ójo! no lo confundamos con la política que hacen, o simulan hacer,  nuestros políticos occidentales. Ese es otro teatro. Eso no es política. No hay que tener miedo a un teatro político (todo teatro lo es) cuando está hecho desde lo mas sencillo, desde lo mas pequeño, desde la perspectiva más humana y mas contradictoria, cuando no quiere comprar un voto sino mostrar ideas, cuando usa la imaginación para regalar al espectador un divertimento conmovedor. Estoy convencido de que el principal respeto, si no el único, que se debe al espectador es el de no subestimar nunca su inteligencia. No perdamos la ilusión de que las cosas pueden cambiar, no tengamos miedo a los errores. No perdamos la ilusión de que las cosas pueden ser de otra manera, gracias a quienes obstinadamente y desde su pequeño mundo personal se han empeñado en hacerlo, como es el caso de nuestra EMMA GOLDMAN.

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